sábado, 6 de febrero de 2010

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 44




Vicente Puchol es el diseñador y realizador de el "Jardí de la Vila" de Vallada. Colabora asiduamente, con sus escritos, en la publicación parroquial: "Parroquia de Tots".

Este artículo es su última aportación en su espacio "La ventana del observador":


LA VENTANA DEL
OBSERVADOR

INTERPRETACIONES
Vicente Puchol


Las personas interpretamos la vida de tres modos distintos y todos son válidos y aceptables.

Las personas que viven en Pasado/Presente.

Las personas que viven en el Pasado/Presente, son aquellas personas que pasan los días recordando y contando lo que fueron, lo que tuvieron, las experiencias que han vivido...
Se aferran al pasado sin darse cuenta de que las cosas y las formas de vivir caducan, quedándose anquilosadas, ancladas en un contexto pasado.
Cuentan y cuentan las mismas cosas una y otra vez, mantienen las formas de vestir y de relacionarse con los demás fijas.
Sus argumentos se basan en posturas de: si siempre se ha hecho así, ¿por qué vamos a cambiar…?
El temor a lo desconocido les hace huir de la evolución; el esfuerzo del aprendizaje, les incomoda; la atención que hay que prestar es superior a su capacidad de percepción.
En resumen, se les puede llamar “antievolution”.
La puntualidad no importa, aunque llegue tarde. Como una vez ya fue puntual en el pasado, ahora da igual llegar tarde.
Motivarles es casi misión imposible, porque ellos creen saber ya lo que va a ocurrir.
El pesimismo que rebosan les aleja del éxito y les impide relacionarse con personas de destacado futuro.
Pueden ser personas con buena formación académica, pero esta formación no les evita esta actitud de pasado.

Las personas que viven en el Presente/Presente.

Las personas que viven en el Presente/Presente, están tan ocupadas y tienen tantos quehaceres, que acaban diciendo: no me queda tiempo para nada; por más que hago siempre, se me quedan cosas pendientes para el día siguiente.
Suelen ser personas medianamente rápidas y despiertas. Desde la mañana hasta la noche, van corriendo, quieren y les gusta estar presentes en muchos sitios.
Su puntualidad a veces es cuestionable, llegan muy justos de tiempo a sus citas, “claro, con tantos quehaceres…”
Quieren picar en todos los temas que les ofrecen en el día a día, todo lo ven interesante y desean aportar algo. Pero su actitud les impide profundizar en los temas.
Suelen ser personas emprendedoras de proyectos, negocios de pequeño volumen, con un control de escasa delegación.
El análisis y la toma de decisiones lo hacen por intuición y muchas veces de modo precipitado. Disponen de poco tiempo para el análisis profundo.
Hay de ellos que dicen:
Cuando tenga tiempo haré…. Pero para desgracia de todos, ese tiempo pocas veces llega y lo prometido se queda sin hacer.
En nuestro entorno económico/social una gran parte de la población vive en el Presente/Presente.
El tiempo pasa y se convierte en efímero porque ya no se puede RECUPERAR.

Las personas que viven en Presente/ Futuro.

Las personas que viven en el Presente/Futuro tienen la virtud de saber organizar bien su tiempo y el de los demás.
Su propia autodisciplina les hace mantenerse íntegros ante las circunstancias, ser tolerantes y difícilmente pierden los estribos.
Saben discernir lo importante de lo secundario o superfluo. Dan a cada cosa la importancia que tiene, según el momento, el contexto y la ocasión.
Suelen ser muy rápidos y estrategas a nivel mental, aunque su actitud en aspecto físico es tranquila, relajada y amistosa.
La verdad, que les acompaña en su actitud les hace tener gran credibilidad y admiración popular (también envidias).
Actúan en el presente pensando en el futuro, saben que lo que hoy hagan será el sustento del futuro.
Escuchan con gran atención, son buenos escuchantes y aunque no queramos, aprenden de todo lo que escuchan.
Su visión de futuro, asociada a su análisis profundo les hace tomar decisiones de garantía.
Saben focalizar la atención a las cosas que les convienen y hacer oídos sordos a las cosas que no les incumben.
En resumen, son líderes en su entorno, causan ejemplo y marcan la diferencia.
Pocas son las personas que viven así, pero afortunadamente la vida nos da la oportunidad de cambiar y mejorar en nuestra actitud para convertirnos en afortunados y vivir en Presente/Futuro.

CONCLUSIONES
Diversos autores psicoanalistas americanos, determinan que conocer estas tres virtudes permite mejorar de modo profundo las relaciones entre las personas y evitar conflictos que desgastan energía y acaban en fracasos.

* Supongamos que, en un equipo de trabajo, tenemos varias personas que viven en Presente/Pasado y una de ellas que vive en Presente/Futuro, la relación entre ellos puede ser respetuosa por parte de la persona que vive Presente/Futuro, pero angustiosa para las personas que viven en Presente/Pasado; éstos no pueden entender la forma de entender y pensar de la persona que vive en Presente/Futuro. Si la persona que lidera el equipo es quien vive en Presente/Futuro, con el tiempo las cosas se irán reconduciendo y el equipo podrá medianamente funcionar; pero si, por el contrario, la persona que vive en Presente/Futuro no está al frente del equipo, se puede convertir en un enemigo a bordo que altere el buen funcionamiento del equipo o que rápidamente emigre o abandone.

* Supongamos un equipo de trabajo con varias personas que viven en Presente/Pasado y un par de ellas que viven en Presente/Presente.
Las personas que viven en Presente/Presente trabajan de modo desenfrenado, ayudan todo lo que pueden a sus compañeros, se entregan cada día más pero el rendimiento del equipo deja de ser óptimo, se sobresaltan con bastante frecuencia, pero nadie encuentra solución a lo que ocurre. Las personas que viven en Presente/Pasado hacen un buen esfuerzo dedicándose a analizar la conducta de los demás para después echársela por cara y criticársela. Es un equipo mediocre donde existe un exceso de desgaste de energía para obtener resultados. La falta de líder les deja con un escaso futuro.


* Supongamos un equipo configurado por personas que viven en Presente/Presente y están lideradas por una persona que vive en Presente/Futuro.
Este es un equipo perfectamente equilibrado. La armonía y fluidez del trabajo, motiva el día a día del equipo. El líder saca lo mejor de cada uno, aplaude las buenas actitudes, premia ante los demás la entrega y dedicación de cada uno. Cuida a las personas para que tengan una buena calidad de vida, desarrolla para cada uno un plan de carrera y de futuro que les identifique y fidelice al equipo. En conjunto, es el equipo más perfecto.

Hemos hecho estos ejemplos de equipos de trabajo para que sean fáciles de entender, pero también lo podemos trasladar a otros ámbitos de la vida, como, por ejemplo, los grupos de amigos, que con el tiempo no nos damos cuenta pero van cambiando y nuestras relaciones de amistad, cambian. Y, cómo no, a nivel familiar. Cómo a veces, las relaciones entre hermanos son tan diferentes.
Y como caso más acentuado, las relaciones de parejas, con esto podemos comprender un poco el por qué de tantas separaciones. Una persona que vive en Presente/Pasado no puede convivir con una persona que vive Presente/Futuro…

Estimados lectores, con esto les hemos intentado dar una visión desde el punto de vista de la psicología actual para que sepan en el futuro cómo pueden compaginarse estas tres interpretaciones de modos de vivir.

domingo, 24 de enero de 2010

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 44

"AÑO NUEVO VIDA NUEVA"
Corazon inquieto
Recuerdo haber visto colgados sobre la pared del fondo frete las barras de los bares, un aviso de un inquietante humor estudiado: “hoy no se fía, mañana si”. Como quiera que el texto del cartel, desgastado por el humeante ambiente del bar, hiciera caer en la cuenta de que ese mañana nunca llegaría pues su alicaído desgaste así lo anunciaba; inalterablemente, jamás se fiaba a los clientes. El anuncio prometía un día en que la casa daba crédito a sus clientes, pero ese día siempre era mañana. Y a ese mañana, seguía otro, y otro, porque la promesa anunciaba una esperanza viciada en su génesis. En cualquier caso, para darle validez al aviso, había que quitarlo para hacer valer su anuncio del día anterior o bien cambiar de orden las palabras mañana por hoy. Mientras el cartel estuviera presente con su texto inalterable, era evidente que la voluntad del propietario era no fiar a nadie.
Con nuestros buenos deseos de cambio nos ocurre lo mismo. Después de un descalabro emotivo, de un arrepentimiento, de la toma de conciencia de una mala conducta… nos llega a los labios la afirmación: “he de cambiar, necesito cambiar”. Pero en incontables ocasiones se queda en un propósito que ha durado lo que la reflexión nos ha motivado a hacerlo. Con la llegada de un nuevo año parece como si se despertara en nuestro interior los deseos de un cambio de ser hombres nuevos. Cambiar, para no volver a pasar por los malos momentos que hemos vivido en el año que acaba. Para corregir los errores que han impedido los logros deseados. Cambiar, esa es la clave. Recuerdo haber leído en las Confesiones de San Agustín, que en su inquietud de cambio, de ser un hombre capaz de dejar su vida de desenfreno y perversión. Cuando meditaba sus acciones y las causas que producía su comportamiento, entre otras, el sufrimiento de su madre santa Mónica, decía: “mañana comenzare a ser distinto, será todo diferente, de mañana no pasa que deje esta vida desenfrenada”, Y ese mañana, como el cartelito del bar, siempre era un nuevo mañana que no llegaba, porque paradójicamente los buenos propósitos se perseguían a ellos mismos como una espiral cuyos extremos se cierran sobre si.
En estas fechas nos deseamos el año bueno que todos soñamos. En el fondo sabemos de nuestras necesidades de cambiar comportamientos, proyectamos hacerlo hoy: “A partir de hoy…” Mañana: “De mañana no pasa”… Vanos anuncios que se quedan colgando en la pared del fondo de nuestras convicciones como el famoso cartelito del bar.
Hay una frase que tomo vida, y fue acuñada de generación en generación para anunciar ese deseo de cambio: Año Nuevo vida nueva, y es, como si pronunciándola, ya estuviera decidido y conseguido ese tan deseado cambio.
No es nada fácil cambiar sin unas fuertes convicciones que animen nuestra fuerza de voluntad. La física nos dice que cualquier movimiento necesita de una fuerza de energía que lo produzca o que sea la causa. Nuestros buenos propósitos no bastan para dar un nuevo sentido a nuestras vidas, hace falta algo más, algo que motive a la fuerza que sea la causa del cambio. Motivos tenemos todos, porque siempre hay cosas que no nos agradan y quisiéramos apartar en nuestra forma de ser, pero la fuerza y constancia es ya algo más difícil de lograr. A veces imposible por nosotros sólos. Todo lo que no surja de una gran convicción que nos dé el impulso necesario para cambiar, es pura palabrería. Ridículos brindis al sol del autoengaño. Como el cliente, de mente ligera y fofa que mirando el aviso: “hoy no se fía mañana si” cree estúpidamente que al día siguiente le van a dar crédito en su consumición en el bar.
San Agustín lo consiguió. Su cambio fue profundo y decisivo en su vida; aquel corazón inquieto dejaría escrito en sus reflexiones, refiriéndose a Dios, una lamentación: “Tarde te hallé…” Por haber dejado su deseo de cambio, durante muchos años, siempre para mañana.
¡No esperes a mañana. Hoy es presente, el momento; mañana puede ser tarde!.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Entrevista: Hablando con gente de Vallada



HABLANDO CON LA GENTE
Entrevistamos a D. Emilio Castelló Tortosa
Juez de Paz de Vallada.

Emilio Castelló Tortosa, ha sido un hombre que ha entregado gran parte de su vida al servicio de lo público, Alcalde de Vallada durante 9 años (1.970-1.979) y dedicado, al servicio de la Justicia, estos últimos años como Juez de Paz.
Está casado y es padre de tres hijos y una hija coronando su estado de vocación matrimonial con el titulo conmovedor de abuelo.
Es una persona querida y respetada.

Pregunta.- 1) En estos días se ha renovado el cargo de Juez de Paz aquí en Vallada. Renovación a la que no se presentó. ¿Por qué motivos?
Respuesta.– no existe más que un motivo que me haya llevado a esa decisión, el cual es el deterioro que ha sufrido mi salud física.

P.- 2) Como Creyente, que sintió cuando ejerció sus funciones en una boda laica o civil.
R.- Como creyente era muy consciente de que estaba impartiendo un “sacramento” y en mi interior lo estaba haciendo como si estuviera ejerciendo como sacerdote, (Testigo) y le pedía a Dios, que bendijera esa unión y no los abandonara y procuraba introducir algún mensaje cristiano.

P.- 3) En su trabajo, como juez de Paz, ¿qué porcentaje de denuncias o demandas que acuden a Vd. llegaron a una conciliación, y cuantas fueron derivadas a instancias superiores por ser imposible el acuerdo?
R.– Las personas son mejores de lo que a veces pensamos, yo calculo que en más del 90 % de los casos se llega a acuerdos sin tener que recurrir a instancias superiores.

P.- 4) Como Juez de paz, su labor en la justicia, es importantísima, por ser en muchos casos, el primer estamento al que acuden en demanda de imparcialidad las partes en litigio. ¿Cree que la función de los jueces de paz es suficientemente valorada por los ciudadanos, teniendo en cuenta, que es bajo el desempeño de su mediación, donde se solucionan gran parte de los conflictos?
R.-Teniendo en cuenta que los temas que tratados son siempre delicados y hasta a veces algo desagradables, mi experiencia me dice que nuestra labor es bien valorada por la mayor parte de las personas.

P.- 5) Alguna de las nuevas leyes que se están aprobando crean cierta perplejidad entre los ciudadanos, produciendo en no pocos casos rechazo e incomprensión. Así lo vemos, entre otras, con la ley del menor, la nueva ley del aborto que se acaba de aprobar, la ley de equiparar la unión legal de dos personas del mismo sexo al matrimonio tradicional, junto a la de estarles permitido la adopción a esas parejas; la Ley de Educación para la Ciudadanía, La retirada de crucifijos, Etc. ¿Qué opina, sobre todas estas cuestiones tan controvertidas, que sin ser de su jurisprudencia, son de tanta actualidad?
R.- Respetando como ciudadano que vivimos en una sociedad plural, y en un estado de derecho. Dicho esto he de manifestar que mi opinión como cristiano y como creyente, es totalmente contraria a la nueva Ley del Aborto y a la retirada de los crucifijos de las instituciones publicas. Mi opinión está a favor de la vida, y en este sentido creo que se deberían potenciar mucho más las políticas de ayudas de todo tipo a las mujeres embarazadas tanto económicas como psicológicas y de acogida, ayudándolas a que puedan escoger mejores decisiones.
En cuanto a la retirada de crucifijos estoy totalmente en contra. Creo que son un referente de nuestra historia y con éstas políticas lo único que se pretende es dividir cada día más a las personas y a la sociedad, pero por el contrario los cristianos tenemos claro que a Cristo lo llevamos en el corazón y de ahí no nos lo pueden quitar.


P.-6) Si hubiera tenido que dar legalidad jurídica a una pareja del mismo sexo en su boda, lo habría hecho sin problemas de conciencia o, por el contrario, se hubiera negado recurriendo al derecho de objeción de conciencia?
R.-No se me ha presentado ningún caso pero de todos modos creo que hubiera recurrido a l de Objeción de conciencia.

P.-7) Su cargo fue un servicio al público y también un lugar privilegiado para observar la evolución del cambio social en el que estamos inmersos. Si Consideramos el que Ud. fue Alcalde de nuestro pueblo, también un servicio que desempeño en los años 1.970-1.979 en contacto directo con la sociedad de entonces ¿Cómo ha visto el desarrollo de esa transformación general en nuestra sociedad?
R.-Pienso que la evolución de nuestro pueblo en los últimos 30 años, tanto en lo social como en lo político ha sido ejemplar como en el resto de España por su tolerancia y su buen hacer, aunque haya tenido sus momentos de crispaciones y diferencias que en todo momento se ha superado con buen talante y tolerancia, pienso que nuestro pueblo ha estado siempre a la altura de la circunstancias y ha sabido en cada momento superarse a sí mismo.

P 8.-) En recientes sondeos y encuestas queda de manifiesto que la Justicia española es la institución menos valorada por los ciudadanos ¿Qué opina al respecto?
R.– Pienso que si la Justicia debería ser un órgano totalmente independiente sería mucho más justa para todos, creo que está demasiado politizada y con demasiadas presiones, y eso hace que a veces nos parezca no tan justa como desearíamos, pero creo en la Justicia y pienso que es justa.

P.- 9) Siendo nuestra revista parroquial, y conociendo su trayectoria de creyente, evocamos en su juventud la llamada al sacerdocio que vivió por un tiempo y que le llevó al ingreso en el seminario. Por eso no podemos renunciar a preguntarle ¿qué significó aquella experiencia para su vida de creyente y para el desempeño de su compromiso actual en la parroquia?
R.– He de confesar que para mi fue una experiencia muy positiva tanto para mi vida Cristiana como para mi vida personal fueron años de los que he guardado muy buenos recuerdos y de los que tengo la suerte de conservar buenos amigos. Pienso que fue una experiencia que marcó mi estilo de vida orientada hacia la solidaridad y servicio a los demás, fortaleció mi fe y avivó en mí ese carácter de servicio que tanto caracteriza a los sacerdotes.

.-Desea añadir algo más.
Quiero aprovechar esta oportunidad para desear a todo el pueblo de Vallada unas Felices Fiestas y un prospero año 2.010. Que el Niño de Belén, entre en todas las familias de Vallada colmándolas de Unión, de Paz y de Felicidad.
udas de todo tipo a las mujeres embarazadas tanto económicas como psicológicas y de acogida, ayudándolas a que puedan escoger mejores decisiones.
En cuanto a la retirada de crucifijos estoy totalmente en contra. Creo que son un referente de nuestra historia y con éstas políticas lo único que se pretende es dividir cada día más a las personas y a la sociedad, pero por el contrario los cristianos tenemos claro que a Cristo lo llevamos en el corazón y de ahí no nos lo pueden quitar.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Artículo revista "Parròquia de tots" nº 44




Consideraciones en torno a la Caridad
La limosna de la viuda en el templo (Mc.12, 41-44)
D. Ángel Durá
Sacerdote
Si nos paramos a pensar con detenimiento y con intención y deseo de ser sinceros podemos afirmar que nuestra sociedad está enferma. Y la enfermedad que tiene la define muy bien José Antoni Pagola con el nombre de “Neurosis de posesión”
Analizando la actualidad observamos las crisis, los problemas, los desordenes, la corrupción… todo ello nos lleva a pensar que el ideal de hoy es:
Tener dinero.
Tener prestigio.
Tener poder.
Tener autoridad….
El que posee todo esto sale adelante y triunfa en la vida y el que no logra esto, queda descalificado.
Y eso ya desde el principio. A los niños los educamos para que el día de mañana tangan buena posición, buenos ingresos, buen nombre, seguridad… y así, casi sin darnos cuenta, preparamos a las nuevas generaciones para la competencia y la rivalidad.
Por eso se dice que este modelo social actual empobrece a las personas.
Muchas veces a los niños no los atendemos como toca y para aquietar nuestras conciencias les damos muchas cosas, pero olvidamos lo que más necesitan: afecto, ternura, amistad, atención...
Y a veces sustituimos la comunicación humana, que es tan importante por la posesión de cosas.
Y así, llega incluso, la realidad que los hombres se acostumbran a valorarse a sí mismos por lo que poseen o por lo que son capaces de llegar a poseer. Y, de esta manera, corren el riesgo de irse incapacitando para el amor, la ternura, el servicio generoso, la ayuda amistosa; el sentido gratuito de la vida.
Esta sociedad no ayuda a crecer en amistad, solidaridad y preocupación por los derechos del otro.
Por eso, cobra especial relieve en nuestros día la invitación del evangelio a valorar al hombre desde su capacidad de servicio y solidaridad.
La grandeza de un vida se mide en último término no por los conocimientos que uno posee, ni por los bines que ha conseguido acumular, ni por el éxito social que ha podido alcanzar. “El éxito de una vida se mide por la capacidad de servir y de ayudar a los demás”
Cuántas gentes humildes, como la viuda del evangelio aportan más a la humanización de nuestra sociedad con su vida sencilla de solidaridad y ayuda generosa a los necesitados, que tantos protagonistas de nuestra vida social, económica y política, hábiles defensores de sus intereses, su protagonismo y su posición.
“Sed compasivos dice el señor” y hoy muchos piensan que la compasión es una actitud desfasada en esta sociedad que ha de organizarse sus propios servicios para atender a las diversas necesidades.
Lo progresista no es vivir preocupado por los más necesitados y desfavorecidos de la sociedad, sino exigir con fuerza que la administración los atienda.
Entre nosotros mismos se dice: Hoy pedimos para esta necesidad, para esta otra… y la respuesta es: de eso se tenía que hacer cargo la administración, el gobierno…
Nos engañamos al no ver la realidad; pero nos engañamos para justificar nuestra falta de caridad.
Porque sabemos de sobre que la administración no llega a atender a todos los que se hunden en la marginación y la pobreza.
Mientras sólo nos preocupe cómo tener más, como hacer más rentable lo nuestro, como buscar fórmulas para pagar menos… será difícil que nos interesemos realmente por los que sufren.
Sin embargo, como necesitamos conservar la ilusión de que en nosotros hay todavía un corazón humano y compasivo, nos dedicamos a dar lo que nos sobra, como dice el Evangelio.
Tranquilizamos nuestra conciencia entregando en Cáritas ropas, vestidos que ya están pasados de moda, que nos molestan en los armarios, que ya no nos gustan…
Hacemos donativos siempre que dejen a salvo nuestros presupuestos de caprichos, vacaciones, etc.
Por eso hoy las palabras del Señor nos resultan tan duras.
La viuda ha dado lo que tenía para vivir los demás han dado lo que les sobra, o peor todavía se han burlado de los pobres. Sabemos lo que cuestan las cosas. Si se nos pide ayuda hemos de calcular que se podrá hacer con nuestro donativo.
Y el Señor va más allá.
Sabemos dar de los que nos sobra, pero a veces no sabemos estar cerca de aquellos, que tal vez necesitan nuestra compañía.
¿Somos capaces de dar nuestro tiempo?
¿Somos capaces de acompañar a los enfermos?
¿Somos capaces de comprender y animar a las personas que tienen algún enfermo en casa?
¿Sabemos perdonar y olvidar, o somos orgullosos y nos resistimos a olvidar?
Las palabras de Jesús nos obligan preguntarnos si vivimos
solo dando lo que nos sobra o sabemos dar también algo de nuestra propia vida.
Y algo muy importante, desterrar de nosotros la envidia. Resulta vergonzosa e incomprensible pero está muy extendida en nuestra sociedad. El psiquiatra E. Rojas dice que todos en nuestra vida tenemos momentos de envidia.
En los niños aflora porque no han aprendido a disimularla; los adultos la enmascaramos. Pero el envidioso nunca será feliz porque nunca estará contento con lo que tiene.
El que mira con envida a los demás, no disfruta de lo suyo; por mucho que posea.
El Evangelista Marcos nos muestra la diferente reacción de Jesús ante los fariseos que solo viven para aparentar, para aprovecharse de los débiles, y ante una pobre viuda que sabe desprenderse incluso de lo poco que tiene para ayudar a los más necesitados.
El Señor, con este pasaje evangélico, nos invita hoy a que disfrutemos de lo que tenemos. A que sepamos compartir y a vivir como cristianos.
Deseo para todos:
unas Felices fiestas navideñas
en el amor del Niño Dios

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 44





Consideraciones en torno a la Caridad
La limosna de la viuda en el templo (Mc.12, 41-44)
D. Ángel Durá
Sacerdote


Si nos paramos a pensar con detenimiento y con intención y deseo de ser sinceros podemos afirmar que nuestra sociedad está enferma. Y la enfermedad que tiene la define muy bien José Antoni Pagola con el nombre de “Neurosis de posesión”
Analizando la actualidad observamos las crisis, los problemas, los desordenes, la corrupción… todo ello nos lleva a pensar que el ideal de hoy es:
Tener dinero.
Tener prestigio.
Tener poder.
Tener autoridad….
El que posee todo esto sale adelante y triunfa en la vida y el que no logra esto, queda descalificado.
Y eso ya desde el principio. A los niños los educamos para que el día de mañana tangan buena posición, buenos ingresos, buen nombre, seguridad… y así, casi sin darnos cuenta, preparamos a las nuevas generaciones para la competencia y la rivalidad.
Por eso se dice que este modelo social actual empobrece a las personas.
Muchas veces a los niños no los atendemos como toca y para aquietar nuestras conciencias les damos muchas cosas, pero olvidamos lo que más necesitan: afecto, ternura, amistad, atención...
Y a veces sustituimos la comunicación humana, que es tan importante por la posesión de cosas.
Y así, llega incluso, la realidad que los hombres se acostumbran a valorarse a sí mismos por lo que poseen o por lo que son capaces de llegar a poseer. Y, de esta manera, corren el riesgo de irse incapacitando para el amor, la ternura, el servicio generoso, la ayuda amistosa; el sentido gratuito de la vida.
Esta sociedad no ayuda a crecer en amistad, solidaridad y preocupación por los derechos del otro.
Por eso, cobra especial relieve en nuestros día la invitación del evangelio a valorar al hombre desde su capacidad de servicio y solidaridad.
La grandeza de un vida se mide en último término no por los conocimientos que uno posee, ni por los bines que ha conseguido acumular, ni por el éxito social que ha podido alcanzar. “El éxito de una vida se mide por la capacidad de servir y de ayudar a los demás”
Cuántas gentes humildes, como la viuda del evangelio aportan más a la humanización de nuestra sociedad con su vida sencilla de solidaridad y ayuda generosa a los necesitados, que tantos protagonistas de nuestra vida social, económica y política, hábiles defensores de sus intereses, su protagonismo y su posición.
“Sed compasivos dice el señor” y hoy muchos piensan que la compasión es una actitud desfasada en esta sociedad que ha de organizarse sus propios servicios para atender a las diversas necesidades.
Lo progresista no es vivir preocupado por los más necesitados y desfavorecidos de la sociedad, sino exigir con fuerza que la administración los atienda.
Entre nosotros mismos se dice: Hoy pedimos para esta necesidad, para esta otra… y la respuesta es: de eso se tenía que hacer cargo la administración, el gobierno…
Nos engañamos al no ver la realidad; pero nos engañamos para justificar nuestra falta de caridad.
Porque sabemos de sobre que la administración no llega a atender a todos los que se hunden en la marginación y l
La viuda ha dado lo que tenía para vivir los demás han dado lo que les sobra, o peor todavía se han burlado de los pobres. Sabemos lo que cuestan las cosas. Si se nos pide ayuda hemos de calcular que se podrá hacer con nuestro donativo.
Y el Señor va más allá.
Sabemos dar de los que nos sobra, pero a veces no sabemos estar cerca de aquellos, que tal vez necesitan nuestra compañía.
¿Somos capaces de dar nuestro tiempo?
¿Somos capaces de acompañar a los enfermos?
¿Somos capaces de comprender y animar a las personas que tienen algún enfermo en casa?
¿Sabemos perdonar y olvidar, o somos orgullosos y nos resistimos a olvidar?
Las palabras de Jesús nos obligan preguntarnos si vivimos
solo dando lo que nos sobra o sabemos dar también algo de nuestra propia vida.
Y algo muy importante, desterrar de nosotros la envidia. Resulta vergonzosa e incomprensible pero está muy extendida en nuestra sociedad. El psiquiatra E. Rojas dice que todos en nuestra vida tenemos momentos de envidia.
En los niños aflora porque no han aprendido a disimularla; los adultos la enmascaramos. Pero el envidioso nunca será feliz porque nunca estará contento con lo que tiene.
El que mira con envida a los demás, no disfruta de lo suyo; por mucho que posea.
El Evangelista Marcos nos muestra la diferente reacción de Jesús ante los fariseos que solo viven para aparentar, para aprovecharse de los débiles, y ante una pobre viuda que sabe desprenderse incluso de lo poco que tiene para ayudar a los más necesitados.
El Señor, con este pasaje evangélico, nos invita hoy a que disfrutemos de lo que tenemos. A que sepamos compartir y a vivir como cristianos.
Deseo para todos:
unas Felices fiestas navideñas
en el amor del Niño Dios
a pobreza.
Mientras sólo nos preocupe cómo tener más, como hacer más rentable lo nuestro, como buscar fórmulas para pagar menos… será difícil que nos interesemos realmente por los que sufren.
Sin embargo, como necesitamos conservar la ilusión de que en nosotros hay todavía un corazón humano y compasivo, nos dedicamos a dar lo que nos sobra, como dice el Evangelio. Tranquilizamos nue
La viuda ha dado lo que tenía para vivir los demás han dado lo que les sobra, o peor todavía se han burlado de los pobres. Sabemos lo que cuestan las cosas. Si se nos pide ayuda hemos de calcular que se podrá hacer con nuestro donativo.
Y el Señor va más allá.
Sabemos dar de los que nos sobra, pero a veces no sabemos estar cerca de aquellos, que tal vez necesitan nuestra compañía.
¿Somos capaces de dar nuestro tiempo?
¿Somos capaces de acompañar a los enfermos?
¿Somos capaces de comprender y animar a las personas que tienen algún enfermo en casa?
¿Sabemos perdonar y olvidar, o somos orgullosos y nos resistimos a olvidar?
Las palabras de Jesús nos obligan preguntarnos si vivimos
solo dando lo que nos sobra o sabemos dar también algo de nuestra propia vida.
Y algo muy importante, desterrar de nosotros la envidia. Resulta vergonzosa e incomprensible pero está muy extendida en nuestra sociedad. El psiquiatra E. Rojas dice que todos en nuestra vida tenemos momentos de envidia.
En los niños aflora porque no han aprendido a disimularla; los adultos la enmascaramos. Pero el envidioso nunca será feliz porque nunca estará contento con lo que tiene.
El que mira con envida a los demás, no disfruta de lo suyo; por mucho que posea.
El Evangelista Marcos nos muestra la diferente reacción de Jesús ante los fariseos que solo viven para aparentar, para aprovecharse de los débiles, y ante una pobre viuda que sabe desprenderse incluso de lo poco que tiene para ayudar a los más necesitados.
El Señor, con este pasaje evangélico, nos invita hoy a que disfrutemos de lo que tenemos. A que sepamos compartir y a vivir como cristianos.
Deseo para todos:
unas Felices fiestas navideñas
en el amor del Niño Dios
stra conciencia entregando en Cáritas ropas, vestidos que ya están pasados de moda, que nos molestan en los armarios, que ya no nos gustan…
Hacemos donativos siempre que dejen a salvo nuestros presupuestos de caprichos, vacaciones, etc.
Por eso hoy las palabras del Señor nos resultan tan duras.

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 44




La eliminación de la cruz de Cristo
por parte de los profetas de “La Nada”
Francisco Javier Aznar Sala
Teólogo


Asistimos, en España y en el resto de Europa, a lo que J.R. del ValleInclan denominaría como “el esperpento” nacional. Se trata de caricaturizar nuestra cultura de modo que somos ya incapaces de reconocerla, convertida en parodia de sí misma. Lo que hace años no imaginaba Alfonso Guerra, es que su famosa frase “A España no la conocerá ni la madre que la parió” cobraría un sentido tan literal como en la actualidad. El grupo parlamentario ERC, secundado por el PSOE han emitido una propuesta de quitar el símbolo de la Cruz de todo espacio público. Podría tildarse la iniciativa de “cortina de humo” ante la grave crisis económica que atraviesan nuestras familias, pero si se analiza detalladamente uno le encuentra otros matices más preocupantes si cabe.
El verdadero sentido de la cruz de Cristo es el de la liberación del hombre y su redención. El verbo “redimir” deriva del latino redimire, es decir, rescatar a un esclavo de su opresión y darle la libertad que ansía. Los esclavos, una vez liberados, pasan a ser hijos en el Hijo [Cristo], y ser adoptados por Él. Por tanto, Cristo con su cruz nos libera de la esclavitud del pecado, de la muerte, del poder de las tinieblas, de la maldición de la ley y de la cólera venidera. Independientemente de las creencias de cada cual, y siendo muy respetables, lo que es incuestionable es el arraigo de la cultura cristiana en Europa, tanto es así que Europa no se podría entender sin la cultura clásica, el Derecho romano y el cristianismo. De hecho, trece de los cuarenta y seis países del viejo continente llevan la Cruz en su insigne estandarte. La Cruz, por tanto, no se circunscribe únicamente a la fe personal que profesa cada individuo, sino que es un símbolo de paz, de libertad, de trascendencia, dignidad e identidad cultural. Tal vez no se ha reparado en el daño que se le puede causar a la misma cultura europea, pues como preconizó Juan Pablo II asistimos al “suicido cultural de occidente”, el cual traerá consigo otras civilisaciones que acamparán sin obstáculo alguno en una desdibujada Europa.
La Cruz, como hemos dicho, viene a significar la liberación del hombre de todo oscuro poder, pero ala vez significa la hermandad entre todos los hombres. No pueden darse injusticias, de unos para con otros, sin que la cruz, levantada en lo alto, denuncie con su presencia tales hechos. Pero en la actualidad, el nihilismo se nos presenta como el paradigma cultural hacia el que todos, irremisiblemente y por ley, debemos caminar. El nihilismo nos habla de dos ausencias: la ausencia de valores y la ausencia de sentido. Aparentemente se presenta como “libertad total”, hacia la cual caminan nuestros jóvenes en la máxima de “haz lo que te dé la gana”; sin embargo, sabemos que esta máxima trae consigo la destrucción del propio hombre. Pero existe un nihilismo más agresivo que el primero, y es el que se ha instalado en España. Se trata de un nihilismo-laicismo activo que busca destruir todo aquello en lo que se fundamenta su historia. Uno lo tildaría de freudiano, es decir, que por el eterno complejo de Edipo busca devorar a su padre [la tradición cultural cristiana] para alzarse a sí mismo con el poder de la horda. Nietzsche es el paradigma de profetas de “la Nada”. Su pensamiento, junto al de otros, ha tomado cuerpo en las distintas y variopintas ideologías instaladas en los ambientes más insospechados. Se trata de un tipo de ideologías que condenan a los más débiles para, sobre sus cenizas, alzarse el superhombre: un superhombre que ve a Dios con odio y recelo, pues lo considera un competidor en el orden ontológico y moral. El fruto de estas ideologías son: el aborto, la eutanasia, el divorcio express, y demás leyes positivas injustas. Para Nietzsche, el advenimiento del nihilismo era cuestión de tiempo. Para él la civilisación cristiana de Europa ha llegado a su ocaso y se hace patente su caducidad. Según el pensador alemán “aparecerá un horizonte nuevo con unos nuevos valores basados en el hombre superior el cual tiene un aspecto monstruoso [pues su rostro es la cultura de la muerte]. Ese forastero, –segun nietzsche-, está llamando a las puertas de Europa y es el más horrible que hayamos visto jamás”. Representa y realiza el hombre que nace de la desalineación que Marx propugnó. A los jóvenes de esta vieja Europa se les ha robado el sentido de cielo y eternidad, por lo que quedan abocados a sí mismos, a buscar la felicidad allá donde ésta se presenta con mayor frivolidad. Para que este “superhombre monstruoso” emerja es necesario ocultar la cruz de Cristo. Nosotros, los creyentes, seguiremos portando la cruz de forma visible, para mostrar al mundo que Cristo sigue vivo y trae consigo la paz, la liberación, el verdadero sentido y la vida eterna, a pesar de los vanos intentos de los “profetas de la Nada”.

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 44



La eliminación de la cruz de Cristo
por parte de los profetas de “La Nada”
Francisco Javier Aznar Sala
Teólogo


Asistimos, en España y en el resto de Europa, a lo que J.R. del Valle Inclán denominaría como “el esperpento” nacional. Se trata de caricaturizar nuestra cultura de modo que somos ya incapaces de reconocerla, convertida en parodia de sí misma. Lo que hace años no imaginaba Alfonso Guerra, es que su famosa frase “A España no la conocerá ni la madre que la parió” cobraría un sentido tan literal como en la actualidad. El grupo parlamentario ERC, secundado por el PSOE, han emitido una propuesta de quitar el símbolo de la Cruz de todo espacio público. Podría tildarse la iniciativa de “cortina de humo” ante la grave crisis económica que atraviesan nuestras familias, pero si se analiza detalladamente uno le encuentra otros matices más preocupantes si cabe.
El verdadero sentido de la cruz de Cristo es el de la liberación del hombre y su redención. El verbo “redimir” deriva del latino redimere, es decir, rescatar a un esclavo de su opresión y darle la libertad que ansía. Los esclavos, una vez liberados, pasan a ser hijos en el Hijo [Cristo], y ser adoptados por Él. Por tanto, Cristo con su cruz nos libera de la esclavitud del pecado, de la muerte, del poder de las tinieblas, de la maldición de la ley y de la cólera venidera. Independientemente de las creencias de cada cual, y siendo muy respetables, lo que es incuestionable es el arraigo de la cultura cristiana en Europa, tanto es así que Europa no se podría entender sin la cultura clásica, el Derecho romano y el cristianismo. De hecho, trece de los cuarenta y seis países del viejo continente llevan la Cruz en su insigne estandarte. La Cruz, por tanto, no se circunscribe únicamente a la fe personal que profesa cada individuo, sino que es un símbolo de paz, de libertad, de trascendencia, dignidad e identidad cultural. Tal vez no se ha reparado en el daño que se le puede causar a la misma cultura europea, pues como preconizó Juan Pablo II asistimos al “suicido cultural de occidente”, el cual traerá consigo otras civilizaciones que acamparán sin obstáculo alguno en una desdibujada Europa.
La Cruz, como hemos dicho, viene a significar la liberación del hombre de todo oscuro poder, pero ala vez significa la hermandad entre todos los hombres. No pueden darse injusticias, de unos para con otros, sin que la cruz, levantada en lo alto, denuncie con su presencia tales hechos. Pero en la actualidad, el nihilismo se nos presenta como el paradigma cultural hacia el que todos, irremisiblemente y por ley, debemos caminar. El nihilismo nos habla de dos ausencias: la ausencia de valores y la ausencia de sentido. Aparentemente se presenta como “libertad total”, hacia la cual caminan nuestros jóvenes en la máxima de “haz lo que te dé la gana”; sin embargo, sabemos que esta máxima trae consigo la destrucción del propio hombre. Pero existe un nihilismo más agresivo que el primero, y es el que se ha instalado en España. Se trata de un nihilismo-laicismo activo que busca destruir todo aquello en lo que se fundamenta su historia. Uno lo tildaría de freudiano, es decir, que por el eterno complejo de Edipo busca devorar a su padre [la tradición cultural cristiana] para alzarse a sí mismo con el poder de la horda. Nietzsche es el paradigma de profetas de “la Nada”. Su pensamiento, junto al de otros, ha tomado cuerpo en las distintas y variopintas ideologías instaladas en los ambientes más insospechados. Se trata de un tipo de ideologías que condenan a los más débiles para, sobre sus cenizas, alzarse el superhombre: un superhombre que ve a Dios con odio y recelo, pues lo considera un competidor en el orden ontológico y moral. El fruto de estas ideologías son: el aborto, la eutanasia, el divorcio express, y demás leyes positivas injustas. Para Nietzsche, el advenimiento del nihilismo era cuestión de tiempo. Para él la civilización cristiana de Europa ha llegado a su ocaso y se hace patente su caducidad. Según el pensador alemán “aparecerá un horizonte nuevo con unos nuevos valores basados en el hombre superior el cual tiene un aspecto monstruoso [pues su rostro es la cultura de la muerte]. Ese forastero, –según Nietzsche-, está llamando a las puertas de Europa y es el más horrible que hayamos visto jamás”. Representa y realiza el hombre que nace de la desalienación que Marx propugnó. A los jóvenes de esta vieja Europa se les ha robado el sentido de cielo y eternidad, por lo que quedan abocados a sí mismos, a buscar la felicidad allá donde ésta se presenta con mayor frivolidad. Para que este “superhombre monstruoso” emerja es necesario ocultar la cruz de Cristo. Nosotros, los creyentes, seguiremos portando la cruz de forma visible, para mostrar al mundo que Cristo sigue vivo y trae consigo la paz, la liberación, el verdadero sentido y la vida eterna, a pesar de los vanos intentos de los “profetas de la Nada”.