sábado, 7 de abril de 2012

Revista "Parròquia de tots" nº 51





EDITORIAL

Tradición Cristiana
No por no querer reconocer, o por esforzarse en negar una realidad, se convierte en falso la verdad evidente. Somos lo que somos, y nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra civilización está estructurada sobre el cristianismo. Gracias a él hemos avanzado en libertades, en reconocimiento de derechos humanos y en valores. Negar esa realidad es como negar nuestros ancestros, es cerrar los ojos a lo incuestionable.

  Llevando esta afirmación a lo cercano, a lo entrañablemente concreto, a nuestro pueblo; comprobamos,  si paseamos por sus calles, que el 90 % de la titularidad de ellas está dedicada a Santos, o hacen alusión a la religión. Que, nuestras fiestas se asientan en una tradición religiosa antiquísima, nuestras ermitas son reflejo emblemático de nuestra piedad y fe, nuestras tradicionales fiestas religiosas salpican el año  con su presencia...

   Vivimos  una coyuntura en la que está de moda el menoscabo y ridiculizar todo lo que tenga relación con el termino: humanismo cristiano.  pero queramos verlo o no, pertenecemos a una civilización que asienta sus valores sobre la Fe Católica. Querer negar sistemáticamente  esos cimientos  nos ha llevado a una crisis moral más profunda y peligrosa que la económica.

  Pertenecer a la civilización cristiana no nos hace ni mejores ni peores, pero en conjunto, somos afortunados de haber nacido en una cultura asentada en valores cristianos, determinando durante generaciones, referentes basados en una ley moral y natural, que se quiera o no, continuará irradiando su influjo inexorablemente pese a todas las hostilidades  y persecuciones.

  En definitiva, es absurdo y un sinsentido, negar o querer borrar lo que está impreso en nuestros corazones y que se va reflejando sobre   una forma de entender la vida asumida de generación tras generación siguiendo con fidelidad a Cristo. Él nos revela: “Yo soy el camino la verdad y la Vida”


Consejo de Redacción

viernes, 20 de enero de 2012


Parroquia de tots

NADAL, 2.011— PARRÒQUIA SANT BERTOMEU APÒSTOL DE VALLADA— Nº 50

El ideal que nos mueve son estas palabras de Jesús:

“Vosotros sois la sal de la tierra. Y si la sal se vuelve sosa. ¿Con qué se le puede devolver el sabor? Ya no sirve más que para echarla a la basura y que la pise la gente”.

Un poco de historia

“Parroquia de tots”, nació en el seno del grupo de Cáritas Parroquial. Este equipo impulsó su edición corriendo con los gastos de la publicación y fue marcando la línea editorial, netamente parroquial.

En un principio se editaron 350 ejemplares, con un contenido de 20 páginas, elaborados con una calidad media, al ser su producción a base de fotocopias. Con el tiempo reducimos la cantidad de ejemplares a 300 y aumentamos el número de sus páginas a 44, no alterando los costes de edición.

Era razonable que el proyecto, una vez iniciado, fuera un medio de comunicación y expresión de la Comunidad Parroquial, por lo que, la publicación, además de ser el medio de expresión de nuestra Parroquia, debía de ser un lugar de encuentro integrador de todos los grupos parroquiales en el que pudieran comentar en sus ilusiones, proyectos, logros y problemas, sirviéndose de ella como medio de expresar ideas y opiniones personales, o participando como colaborador en artículos, siempre, por supuesto, expresándose dentro de los valores cristianos.

Hecho este breve análisis y con este propósito “Parroquia de Tots”, dejó Cáritas y pasó a ser editada por la Comunidad Parroquial. Siempre reconoceremos el valor del esfuerzo realizado por nuestra Cáritas Parroquial en la creación, sostén y lanzamiento de nuestra publicación.

Nueva etapa

Esta nueva situación de pasar a ser publicada por la Comunidad Parroquial, trajo como consecuencia, el problema de la financiación aumentado considerablemente por la nueva calidad del soporte y su más atractiva presentación. Conociendo la precariedad económica de la Parroquia, se tenía que buscar la financiación por otros medios. Con ese fin se pidió la colaboración a entidades y empresas. Que a cambio de su colaboración nos complace anunciarlas en nuestras páginas. El ayuntamiento fue de los primeros en concedernos una importante subvención de 500 €. Anuales.

Otra forma a considerar de dar continuidad a “Parroquia de tots” es la suscripción. El pago de la misma es de 6 €. al año, que apenas cubre los costes de los tres ejemplares. Esta forma de financiación, si se llegara con ella a cubrir los gastos, es la más solida y en ese empeño estamos.

Entre todos podemos hacer posible, mediante la suscripción, la continuidad de “Parroquia de Tots” hacia su definitiva estabilidad económica y a que mejore la calidad y presentación.

Consejo de redacción

lunes, 16 de mayo de 2011

EDITORIAL PARROQUIA DE TOTS Nº 48

IMPORTANCIA DE LA PARROQUIA

La fe no es pot sostindre si no és compartint-la amb altres germans de fe. Viure la fe en soledat, en una pompa proteccionista, aïllat de la societat, del tracte directe amb els problemes dels altres persones, és deixar caure la llavor de la fe en un buit que se va omplint d'egoisme i que a poc a poc la va debilitant.
En solitari la fe perd sentit, no creix. Per això les afirmacions següents que tots hem escoltat: “Jo no necessite a l'Església per a creure en Déu”. “Jo crec en "algo" però ho vixc per a mi” “No necessite a ningú que oriente les meues conviccions religioses” “ Jo, no necessite dir-li al capellà els meus pecats, perquè jo em confesse directament ab Déu” etc. són, en el fons, fruit de l´arrogància, l'egoisme, i la ignorància. Ningú pot afirmar que no necessita d'un altre. Ningú pot sentir-se per damunt del bé i del mal.
Però hi ha més, allò humà és lo fratern, la relació personal, el debat, l'amistat, el compartir alegries i patiments. Si això són necessitats pròpies de l'home. ¿per què ens hem de despersonalitzar i crear reduccionismes en l'amplitud de mires de la grandesa humana?
Per això, és tan important la Parròquia com a lloc de trobada de lo humà amb Dèu.
En la parròquia, la fe s'enriquix, s'alimenta i creix.
En la parròquia la persona es realitza en els més nobles valors humans inspirats en l'evangeli..
Podem afirmar que en la parròquia és on es viu el regal de la fe, una fe compartida que s'enfortix i creix en les celebracions sacramentals, en l'anunci de la Bona Nova Evangèlica. i en l'esforç unit d'acció caritativa cap als desfavorits.
La parròquia és l'espai on compartim els nostres carismes, trobem la dimensió justa per a donar-li sentit a la nostra vida cristiana. amb l'evangelització, el ritual celebratiu i els Sagraments.
En la parròquia se'ns inicia en el camí de Jesús des del baptisme a les exèquies, passant pels grans esdeveniments de les nostres vides: 1a comunió, confirmació; matrimoni... completant el cicle de les nostres vides sense perdre el referent del nostre caminar fins a la vida eterna. Innumerables generacions han passat a l'abric de les parròquies mantenint la flama viva de la fe. Generacions de persones com mosatres, que es van veure interpel·lats des de les seues creences en el noble treball de mantindre i continuar la fe que van rebre dels seus pares. Hui som mosatres els que agarrem el testimoni de l'evangelització. Som els seguidors de Crist en este temps, al costat del nostre rector, per a mantindre i continuar eixa gran labor que encara que tracten de negar-ho i ocultar-ho és la que ha donat sentit al pensament i cultura d'una gran civilització. Evoquem des de l´admiració a tots els nostres avantpassats que van fer possible la major epopeia d'amor i glòria sentin-se part de la Iglesia des d'una de les moltes parròquies a lo llarg d'Europa. Bo seria el que notarem eixa força compartida per tantes generacions que ens hanpresidit. Que el seu espirit ens anime i ens espente a ser bons testics de Crist per al nostre temps.




Consell de Redacció

lunes, 18 de abril de 2011

La revista "Parroquia de tots", informa

El día de Jueves Santo se distribuyó la revista "Parroquia de tots" nº 48 los interesados en subscribirse pueden hacerlo llamando al teléfono 665507163

domingo, 5 de septiembre de 2010

Colaboradores de "Parroquia de tots"

“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” (Mt 16,15)

Javier Aznar Sala
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Son muchos los libros que nos prometen la “verdadera historia de Jesús”, como si la Iglesia fuera depositaria de una información secreta que diferiría de la que conocemos y que guarda celosamente en los archivos vaticanos. Todo el mundo desearía conocer estos secretos y éste es el mejor acicate que encuentran las librerías para aprovecharse de este noble deseo y difundir todo tipo de novelas al respecto. Lo que realmente se ha pretendido es separar a Jesús de la Iglesia, con la consecuencia inmediata de no dar a la gente lo que promete, sino una historia de Jesús paralela que en nada cumple las expectativas generadas.
Todo esto podría parecernos novedoso, pero nada más lejos de la realidad, pues las herejías que se suscitaron en los primeros siglos de la Iglesia venían a disociar la verdad revelada acerca de Jesucristo en alguno de sus aspectos. Eso sí, ha sido la Ilustración la que ha difundido la no necesidad de mediaciones [por lo que intenta separar la Iglesia de la figura de Jesús] para conocer a Jesús, pues sólo la razón sería el medio adecuado para acercarse a cualquier realidad, también la divina.
Es interesante destacar que no eran ateos los que pensaban así, pero sí teístas [creen en un Absoluto, pero desencarnado y sin historia]. Eran pensadores que no podían imaginarse el mundo sin ninguna referencia a lo divino. Pero para ellos, y aquí viene el divorcio con la revelación dada en Jesucristo, lo divino [o sea, Jesús de Nazaret] no podía ser en modo alguno semejante a lo humano.
La verdad de la historia de Jesús se circunscribiría a la relación directa del lector con la Sagrada Escritura. Así lo propugnó el protestantismo liberal con la máxima de “solo la Escritura” [sola Scriptura], sin ningún tipo de mediación eclesial ni tradición apostólica. Separar a Jesús de sus testigos más directos significa perder al Jesús real y verdaderamente interesante para nosotros.
La imagen de Jesús que se puede obtener del mero estudio y análisis de textos, aunque sean los textos sagrados de la Biblia, resultaría insuficiente y pobre. Aunque este peligro se puede presentar respecto a cualquier personaje de la antigüedad, bien es cierto que en el caso de Jesús reviste un carácter marcadamente singular, pues en su persona se cruzan los caminos del Cielo y de la tierra, de Dios y del hombre, de la salvación en definitiva…
La Tradición de la Iglesia viene a dar la unidad que se requiere para entender la figura de Jesús, pues es necesario acercarse a Él desde su vertiente humana y divina. Encontramos un testimonio valiosísimo en aquellos que fueron testigos oculares de su muerte y resurrección y que posteriormente dieron paso a los escritos Evangélicos. La Iglesia aporta para el conocimiento de Jesús los testimonios vitales de orden histórico, antropológico y teológico.
A todo este conjunto lo denominamos Tradición eclesial. La Iglesia es una comunidad que se extiende en el tiempo a lo largo de más de XX siglos, Jesús de Nazaret sigue vivo hoy en medio de ella. No en vano dijo el santo padre Benedicto XVI en una de sus homilías dentro del marco del año paulino que, encontrar a Jesús resucitado hoy, es imposible sin la mediación de la Iglesia: Palabra de Dios y sacramentos.
La Tradición en la Iglesia cobra tal relevancia que sería, en labios del sumo pontífice Benedicto XVI, “el río de la vida nueva que fluye desde los orígenes, de Cristo a nosotros, y nos hace participar en la historia de Dios con la humanidad” (Audiencia general, 3 de mayo de 2006, plaza de San Pedro). Fueron los apóstoles los que con su predicación oral, con los ejemplos y las instituciones transmitieron tanto aquello que habían recibido de labios de Cristo [ipsissima verbi], por vivir junto a Él y por sus obras, como lo que habían aprendido por consejo del Espíritu Santo.
Recordemos la importancia y fidelidad de San Pablo hacía la Tradición que ha recibido y que se gloría en enseñar: «Pues os transmití en primer lugar lo que a mi vez recibí» (1 Cor 15, 3). Y de cómo exhorta al mismo Timoteo para que se mantenga fiel a la enseñanza recibida de los apóstoles, a la que califica de “tesoro”: «Guarda el precioso tesoro que se te ha confiado, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros» (2 Tim 1, 14).
La Tradición es el evangelio vivo anunciado por los apóstoles en su integridad, a partir de su experiencia única e irrepetible con Jesús de Nazaret y guiada por el Espíritu Santo. Nos podemos preguntar entonces, ¿carecería de valor el testimonio directo de los que convivieron con Él para la posterior crítica histórica?
Durante los primeros veinte años de vida de la Iglesia, y por la cercanía que se tenía de contacto directo con Cristo resucitado, la comunidad no vio necesario ponerlo por escrito y atendía al duro mandato misionero del maestro: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 19-20).
El mandato de Jesús es muy claro y habla de evangelización y bautismo, no dice nada de «poner por escrito» ni recopilar la información para que ésta no se pierda. Será el Espíritu Santo el que como buen pedagogo les ayude a fijar con posterioridad aquello que sirva para la salvación de los hombres, y no otra cosa.
Sí habla en cambio de guardar dentro de una mentalidad semítica, donde la tradición y la memoria tienen un papel fundamental. Recordemos el credo del pueblo hebreo donde se narran las maravillas que Dios ha hecho por un pueblo desposeído y que ahora es el heredero de las promesas divinas, y de cómo esta Historia de Salvación se enseña fidedignamente de padres a hijos:
«Mi padre era un arameo errante. Bajó a Egipto y se estableció allí como extranjero con poca gente; allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros antepasados, y el Señor escuchó nuestra voz y vio nuestra miseria, nuestra angustia y nuestra opresión. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo poderoso en medio de gran temor, señales y prodigios; nos condujo a este lugar y nos dio esta tierra, que mana leche y miel. Por eso traigo los primeros frutos de esta tierra que el Señor me ha dado. Dejarás los frutos en presencia del Señor tu Dios, y te postrarás ante el Señor tu Dios». (Dt 26, 4-10).
De todo esto se puede deducir que desposeer al pueblo judío de la Tradición oral, para sacar cualquier rédito partidista, es no conocer en absoluto el marco donde se dio la Revelación y dibujar una revisión histórica anacrónica. El pueblo hebreo es el pueblo de la Tradición Oral, es el pueblo que ha enseñado la fe a sus hijos como el bien más preciado que podían transmitir y en ello, en la fidelidad al mensaje recibido, empeñaban su vida:
«Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes» (Dt 6, 4-9).
Por todo lo visto, es fácil deducir que separar Tradición de Escritura es ignorar la mentalidad del pueblo donde se dio la Sagrada Revelación, y hacer caso omiso a su circunstancia histórica, por lo que cabe deducir que tal vez no interese para algunos el Jesús real, sino el “Jesús comercial”.
La misma Iglesia es la asamblea de la Tradición apostólica, pues los apóstoles son aquellos a quienes Jesús confió sus llaves. La pregunta, por tanto, recorre el eco de la historia y se nos formula ahora a nosotros, de igual modo que Jesús la hizo a sus discípulos en Cesarea de Filipo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” (Mt 16,15). La respuesta no se puede improvisar, pues no es fruto de disquisiciones filosóficas: nace más bien del verdadero encuentro con el Resucitado y nos la ha recordado el Papa.

lunes, 12 de julio de 2010

últimos avisos y notas parroquiales hasta septiembre


• El 9 de julio quedáron instaladas las antenas y equipos en el campanario, para mejorar la escucha, la cobertura y poder retrasmitir nuestras celebraciones desde aquí a todo el pueblo. Damos las gracias a todos los que han colaborado y van a hacerlo en esta campaña de mejoras. Ahora ya podemos anunciar que inauguraremos la retrasmisión de los actos religiosos, con las Misas a nuestros Santos Patronos. Posibilitando, a través de las ondas, el reencuentro de los enfermos con su comunidad
Los donativos recogidos esta semana ascienden a 60 euros. Que restados del saldo anterior de 895 dan un resultado de 835 euros. Decirles que, ayer les entregamos a cuenta a la empresa de Telecomunicaciones Domínguez los 1.205 €. que teníamos recogidos. Lo que falta se lo abonaremos cuando terminemos la campaña.