sábado, 27 de marzo de 2010

Artículo "Revista Parròquia de tots" Nº 45


PIE DE FOTO


Un ángel en Daffur (Sudan)


Erenesto Perales Alcover



La foto fue tomada en el interior de una de las miserables chozas, de los muchos campos de refugiados en Daffur (Sudán), donde se sufre una de las más sangrientas y despiadadas guerras olvidadas. En la imagen se conjugan sublimemente, el amor y el dolor, y es como si desde esa combinación de sentimientos y afectos surgiera algo superior que trascendiera la amargura que se vive en aquel infierno.
El cuerpecito del niño es cubierto con una blanca sabana, alba como el alma del niño, y, arrastrando su blancura inmaculada se deslizan, las contrastadas, manos negras expresando toda la ternura reverencial de un profundo rito de amor. Es todo un poema trascendente. ¡Cuantas ilusiones tapadas hundidas, sumergidas, debajo de la blanca sabana!.
Ante la dulzura, el afecto, la delicadeza de esas manos nervudas, callosas; que con una ternura casi espiritual cubren, con exquisito candor el cuerpo sin vida del niño-ángel que más que muerto parece dormido en el regazo de un gran Dios misericordioso. Me pregunto: ¿Cuántas veces, esas manos, acariciarían la piel deshidratada de la criatura? ¿Cuántas veces lo acunaron? ¿Cuánto esfuerzo derramado con ellas por el agua contaminada pero necesaria, por la cosecha paupérrima que parió frustración, impotencia y hambre en lugar de alimentos? Y que ahora las vemos convertidas en alas de ángel cubriendo con un sudario el ¿dormido?, ¿muerto? cuerpo del niño
¡Qué no debió morir!.. Pero... ¿Duerme?... ¡No, está muerto!. ¡Muerto por la injusticia!. ¿De quien?. ¡Muerto por el egoísmo!. ¿De quién?. ¡Muerto por la indiferencia consumista!. ¿De Quién?, ¿de quién?... ¿De quién?...
Dios quiera que pronto la paz llegue a estas tierras de Daffur, en ese agujero de odio del Sudán. Y que esas manos rendidas, expresión de amor, no lleguen nunca a empuñar ninguna arma convertidas en grito de venganza y resentimiento, vencidas por el odio y la desesperanza contra los que, de una u otra forma, propiciamos su infierno.
Unas reflexiones: ¿Cuántas armas está vendiendo nuestro gobierno para esta guerra?
¿Cuánto derrocho en mi consumismo absurdamente? ¿Me molesta conocer ese sufrimiento humano? ¿Tendremos algo que ver en las causas de muerte de tantos niños como el de la foto?, … Pero claro: ¿Cómo vamos a preocuparnos por esas criaturas, si nos damos leyes para poder matar impunemente a nuestros niños, a nuestros hijos? Y por último: ¿Nos sentimos interpelados por estas preguntas. O no?...

sábado, 27 de febrero de 2010

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 45







LOS SIN TECHO

Ernesto Perales





"En la calle se da la doble certeza de que
todos te ven en tu desamparo y nadie quiere verte”
Confidencia de un transúnte.



Cada tres meses, más o menos, coincidiendo con el cambio de estación, como un ave migratoria o una flor de temporada, aparece Gabriel, en nuestra Parroquia. Sabe y conoce que, sin llegar a ser ningún discurso moralista, le advertimos de la necesidad de cambiar su vida, le explicamos que ahora aún tiene fuerza y puede, si se lo propone seriamente, cambiarla, Le volveremos ha hablar de que el nómadeo, llevando como cobijo el cielo raso de la noche, no es apropiado para su edad. etc. Gabriel escucha atentamente, te mira a los ojos desde con su mirada lastimada y triste y se lamenta:
—Ahora los tiempos de estancia en los albergues de Cáritas nos los han reducido mucho, sabe Ud., y es que ¡hay tantos extranjeros!. Claro, y tiene que haber para todos — Es como si no hubiera escuchado nada de nuestras recomendaciones. Sin dejar de mirarme continua— Mire Ud., yo es que no tengo a nadie no cobro ningún subsidio y… ¿Qué quiere que haga…?
Recuerdo la primera vez que nos visitó Gabriel, le acogimos y le atendimos como viene sinedo la norma en nuestra Parroquia: alimentos con una cena y el desayuno del día siguiente, también les damos alojamiento por una noche. En el momento de despedirse, cabizbajo con una mirada desolada escapándosele de sus ojos redondos... enormes, me dijo:
—Muchas gracias, sabía que en su parroquia se puede confiar. Lo que más les agradezco es que me hayan dado retiro bajo techo, pues la noche anterior la pasé en el banco de un jardín y unos jóvenes me hincharon a pedradas—
Un fuerte apretón de manos y Gabriel desaparece en su rodar de pobre.
Después Vendrán Manuel, con fiebre pidiendo una cama para dormir una noche, José enfermo de sida que recogimos en el borde del camino de la ermita donde se había echado a dormir, Alfonso, alcohólico que acabo sin familia y nada quiere saber de él, Vicente con una razón en penumbras, que se vio en la calle al cerrar los centros siquiátricos, Ángel, al que hace años acogimos, le buscamos trabajo y su esquizofrenia y alcoholismo le llevaron a generar una serie de problemas que tuvo que abandonar el pueblo, rompiendo una oportunidad de rehacer su vida; y así, podíamos desgranar un interminable desfile de personas sin techo, errantes con sus problemas a cuestas, en medio de la soledad más despiadada, zarandeados por un mundo para el que no significan nada, convertidos en sombras que se hacen visibles, emergiendo desde la exclusión por unos instantes a recuperar un poco de su dignidad, cuando, seguros de ser acogidos acuden a la Iglesia, a sus parroquias en petición de ayuda, a los comedores sociales de las grandes ciudades dependientes de las Cáritas o otros centros ce caridad de la Iglesia, donde serán atendidos con la decencia y decoro debido a cualquier persona y donde al amparo de las instituciones eclesiásticas podrán recomponer por unos momentos los girones de su dignidad maltratada.

Señor, te pido por todas estas personas a las que con nuestros egoísmos aniquilamos sus derechos, sus proyectos, sus ilusiones y que de forma inmisericorde excluimos. Señor, acompáñalos en sus caminos, en sus soledades. Hazte sentir por ellos, que te presientan a su lado y guíalos siempre en su caminar. Y a nosotros haznos comprender que son nuestros hermanos y que en ellos, tú, nos muestras tu rostro. Amén.

sábado, 20 de febrero de 2010

Información mensual de Cáritas Parroquial

COMUNICAT INFORMATIU MENSUAL
DE CÁRITAS PARROQUIAL

Este mes ha augmentat considerablement l'assistència, de persones necessitades i amb problemes en l'acollida dels dimecres. La falta de treball s'està deixant notar. Hem atés per eixa causa i per altres a 40 persones (12 famílies) proporcionant-los aliments i ajudant-los amb la nostra presència i recomanacions a solucionar assumptes d'importància per a ells.
L'equip de Cáritas Parroquial disposa de fitxes i documentació de tot el que està realitzant en nom de la comunitat Parroquial, qualsevol persona que desitge més información sobre algun cas en concret, estem a la seua disposició per a oferir-li-la. Advertint que és una informació confidencial i ha de ser tractada com a tal. Moltes gracies a tots y que Dèu els beneixca.

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 45

Consecuencias que se dan en un país
que aprueba la eutanasia
Frances xavier Sala
Teólogo
Abordaremos tres tipos de consecuencias; las que se dan en el terreno médico, las que se dan a nivel social y las que se dan en el campo religioso.
1.- Campo de la medicina. El médico, por el juramento hipocrático, es la persona en quien se confía justo en el momento en que la enfermedad y el sufrimiento se presentan. Él es quien tiene la misión de custodiar la vida humana en todo momento, por lo que la eutanasia viene a desnaturalizar la buena práctica médica. A un médico no se le pide que juzgue, ni que decida quién debe vivir o quién debe morir. La confianza que el enfermo le concede se basa en el presupuesto de su profesionalidad y de su actitud inequívoca de conservar la vida del paciente. Si esta confianza se quiebra, la relación médico-paciente sufriría un grave deterioro. La razón de ser de la Medicina es la curación del enfermo en cualquier fase de su dolencia, o al menos, mitigar el dolor. Cualquiera es perfectamente capaz de advertir la diferencia sustancial que existe entre ayudar a un enfermo a morir dignamente y provocarle la muerte. Hay que tener presente que el propio médico se puede dejar llevar, una vez practicado el primer caso, por la pendiente resbaladiza de la eutanasia. Cuando ya se ha dado este primer paso, es muy difícil deshacer el camino andado. Las enfermedades presentan una serie de componentes que las hacen muy parecidas entre sí: síntomas, reacciones, sufrimientos...; de modo que cuando a un paciente se le ha administrado la “muerte por compasión”, será fácil legitimar otro tipo de situaciones similares. Al mismo médico, quien por sus virtudes profesionales no ha de discriminar a ningún paciente y ha de prevenir toda posible dolencia, se le hará muy difícil determinar dónde está la frontera entre un caso u otro, cuando los padecimientos se tornen insoportables para el paciente. Por otro lado, no es posible que exista la Medicina si –llegado el caso- el paciente, en vez de confiar en su médico hasta el punto de dejar su vida en sus manos, le teme, pues ignora si los profesionales que se ocupan de su salud van a decidir si su caso es digno de curación o susceptible de eutanasia. Hay claros ejemplos de lo dicho anteriormente en los hospitales holandeses, donde la práctica eutanásica ha causado un gran daño al clima de intimidad y confianza entre el médico y el enfermo. Quienes piden la eutanasia lo hacen porque están deprimidos y/o necesitan que se les trate adecuadamente el dolor u otros síntomas adversos, y que se les apoye humana y espiritualmente si lo desean. La petición por parte del paciente de poner fin a sus días, puede tener también su raíz en la soledad, el miedo al dolor o el pensar que su condición es un estorbo para los que le rodean. Se requiere por parte del personal sanitario competencia profesional y calidad humana en el trato con los enfermos; la familia también es de la mayor importancia en estos momentos.

2.- Nivel sociológico. Socialmente se puede generar un clima de “coacción moral” que lleva a los terminales o ancianos a sentirse obligados a solicitar la eutanasia. Se esgrime -por parte de algunos sectores-, el argumento de que el paciente es un grave estorbo para la familia e incluso que ocasiona un alto costo a las arcas del Estado, pues de todos es sabida la saturación en que se encuentran los hospitales y la falta de camas. Aquellos que son favorables a la legalización de la eutanasia suponen que lo que importa son las constantes sociológicas empíricamente demostrables, de ahí la importancia de crear una opinión favorable al respecto. Se supone que una voluntad mayoritaria que sostenga que la eutanasia es un bien, sería suficiente para legalizarla. El derecho a la vida, y su protección por parte del Estado, pertenecen al orden del deber ser, de los imperativos absolutos que son norma fundada en la realidad en sí, y no una opinión sometida a sondeos o mayorías. Nunca es una mala inversión que un Estado mejore en calidad sanitaria y en ampliaciones, si se requieren, de sus hospitales. En ello, y en la correcta formación de sus profesionales médicos, se traducen los valores positivos a favor de la vida que tiene una sociedad.

3.- Esfera religiosa. Toda vida, por ser humana, merece la pena ser vivida, también desde el dolor. No existe ningún sufrimiento inútil. Mirando a Cristo se esclarece el misterio del sufrimiento, descubriéndose su sentido redentor y de maduración humana. También la sociedad ha de prestar su ayuda solidariamente a los enfermos. La defensa de la vida humana en todas sus fases es un tema de moral natural. El derecho a la vida es el primer derecho humano, y el deber de respetarla se capta -sobre todo por intuición-, como el primer deber ético respecto a la propia vida y a la de los demás. La razón puede descubrir la necesidad de defender la vida de todas las personas en situación terminal. La fe ilumina y purifica la razón, reconociendo en cada enfermo su dignidad de hijo de Dios y llamado a la comunión íntima con Él. El Evangelio de la vida nos habla de la vida humana como un don de Dios, sagrada e inviolable y que no puede en ningún caso ser suprimida, sino protegida con amor. Defender la buena muerte como culmen de toda la existencia y nacimiento a la vida eterna es una bella tarea: “Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él.” (2 Tim 2, 10).

domingo, 14 de febrero de 2010

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 44


¿Qué hacemos con el botellón?
B. Santiago Giner Barberá.
Oficial Jefe de la Policía Local de Vallada


El pasado mes de septiembre el fenómeno del “BOTELLÓN” se convirtió en la “estrella invitada” en todas las tertulias y debates de los distintos medios de comunicación social, a raíz de los incidentes acaecidos en la madrileña localidad de Pozuelo de Alarcón. El resultado de los mismos se saldo con 20 personas detenidas, - 7 de ellos menores –, 10 policías heridos, - 2 de ellos de gravedad –, y una cantidad incuantificable de daños a bienes de uso público. Hay que tener en cuenta que este “fenómeno social de masas” al igual que se desarrolló en Pozuelo, se puede producir en cualquier momento y lugar, y desencadenar en hechos similares a los allí ocurridos.
Ante esta situación cabría analizar: ¿Qué es el botellón, su origen y consecuencias?, ¿qué factores/actores intervienen en su producción?, ¿cómo actuar ante este fenómeno?.
En primer lugar diversos estudios sociológicos, definen el botellón como “reunión masiva de jóvenes de entre 16 y 24 años (hoy en día se empieza a consumir desde los 12/13 años), fundamentalmente, en espacios abiertos de libre acceso, para beber la bebida que han adquirido previamente en comercios, escuchar música, y hablar”. Su origen “se situaría en los años 80 entre jóvenes, que ocasionalmente se reunían para relacionarse en plazas o parques y beber en grupo como alternativa barata al mayor precio de las consumiciones en bares o pubs”. Las consecuencias vienen dadas por “numerosas quejas de ruido a altas horas de la madrugada, suciedad de las vías públicas por los restos de botellas y otros enseres, actos de vandalismo, peleas, restos de micciones y vómitos, debido a la pérdida de control sobre sí mismo producida por los efectos del alcohol. Y sobre todo el adelanto en la edad de ingesta de alcohol”.
Los factores que intervienen en su mayoría son de tipo económico-social, como hemos visto anteriormente, el encarecimiento de las consumiciones en los locales de ocio son una de las causas principales, -tal y como reconocía un empresario del sector en una tertu
lia televisiva hace pocos días-. La facilidad de adquisición de bebidas alcohólicas por parte de los sectores más jóvenes de la sociedad, en los establecimientos de venta. La permisividad y tolerancia de los padres ante este fenómeno, -algunos de ellos facilitan la adquisición de alcohol- con el fin de burlar las escasas medidas de control de los establecimientos, entre otros factores.
Es por ello necesario plantearse que tipo de actuación hay que llevar a cabo, ante este fenómeno para paliar sus consecuencias. Por un lado diversas Comunidades Autónomas entre ellas la Valenciana, han establecido mecanismos legislativos de actuación, estableciendo la prohibición de consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, que legitiman la actuación policial en cuanto a la sanción y decomiso de las mismas. Estableciéndose también mecanismos de control preventivo como medida disuasoria frente al fenómeno del “Botellón”. En cuanto a este tipo de medidas cabría preguntarse ¿son suficientes y eficaces?, no siempre, y en función del momento en que se actúe, consiguiendo en la mayoría de las ocasiones que se traslade de lugar si se actúa preventivamente, o que se produzcan situaciones de riesgo tales como la de Pozuelo si se opta por la disolución del mismo.
Por otro lado cabría contar con la implicación de los establecimientos comerciales y de ocio, que deberían poner toda la carne en el asador a la hora de controlar la venta de bebidas alcohólicas sobre todo a menores, así como un ajuste de los precios de venta al coste real del producto. Así como también habría que apuntar el ofrecimiento de otras alternativas de ocio por parte de las Administraciones Públicas. Y como no, la necesaria implicación de los padres ejerciendo mecanismos de control de que los diferentes tipos de ocio sean adecuados y compatibles con la edad de sus hijos.

sábado, 6 de febrero de 2010

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 44




Vicente Puchol es el diseñador y realizador de el "Jardí de la Vila" de Vallada. Colabora asiduamente, con sus escritos, en la publicación parroquial: "Parroquia de Tots".

Este artículo es su última aportación en su espacio "La ventana del observador":


LA VENTANA DEL
OBSERVADOR

INTERPRETACIONES
Vicente Puchol


Las personas interpretamos la vida de tres modos distintos y todos son válidos y aceptables.

Las personas que viven en Pasado/Presente.

Las personas que viven en el Pasado/Presente, son aquellas personas que pasan los días recordando y contando lo que fueron, lo que tuvieron, las experiencias que han vivido...
Se aferran al pasado sin darse cuenta de que las cosas y las formas de vivir caducan, quedándose anquilosadas, ancladas en un contexto pasado.
Cuentan y cuentan las mismas cosas una y otra vez, mantienen las formas de vestir y de relacionarse con los demás fijas.
Sus argumentos se basan en posturas de: si siempre se ha hecho así, ¿por qué vamos a cambiar…?
El temor a lo desconocido les hace huir de la evolución; el esfuerzo del aprendizaje, les incomoda; la atención que hay que prestar es superior a su capacidad de percepción.
En resumen, se les puede llamar “antievolution”.
La puntualidad no importa, aunque llegue tarde. Como una vez ya fue puntual en el pasado, ahora da igual llegar tarde.
Motivarles es casi misión imposible, porque ellos creen saber ya lo que va a ocurrir.
El pesimismo que rebosan les aleja del éxito y les impide relacionarse con personas de destacado futuro.
Pueden ser personas con buena formación académica, pero esta formación no les evita esta actitud de pasado.

Las personas que viven en el Presente/Presente.

Las personas que viven en el Presente/Presente, están tan ocupadas y tienen tantos quehaceres, que acaban diciendo: no me queda tiempo para nada; por más que hago siempre, se me quedan cosas pendientes para el día siguiente.
Suelen ser personas medianamente rápidas y despiertas. Desde la mañana hasta la noche, van corriendo, quieren y les gusta estar presentes en muchos sitios.
Su puntualidad a veces es cuestionable, llegan muy justos de tiempo a sus citas, “claro, con tantos quehaceres…”
Quieren picar en todos los temas que les ofrecen en el día a día, todo lo ven interesante y desean aportar algo. Pero su actitud les impide profundizar en los temas.
Suelen ser personas emprendedoras de proyectos, negocios de pequeño volumen, con un control de escasa delegación.
El análisis y la toma de decisiones lo hacen por intuición y muchas veces de modo precipitado. Disponen de poco tiempo para el análisis profundo.
Hay de ellos que dicen:
Cuando tenga tiempo haré…. Pero para desgracia de todos, ese tiempo pocas veces llega y lo prometido se queda sin hacer.
En nuestro entorno económico/social una gran parte de la población vive en el Presente/Presente.
El tiempo pasa y se convierte en efímero porque ya no se puede RECUPERAR.

Las personas que viven en Presente/ Futuro.

Las personas que viven en el Presente/Futuro tienen la virtud de saber organizar bien su tiempo y el de los demás.
Su propia autodisciplina les hace mantenerse íntegros ante las circunstancias, ser tolerantes y difícilmente pierden los estribos.
Saben discernir lo importante de lo secundario o superfluo. Dan a cada cosa la importancia que tiene, según el momento, el contexto y la ocasión.
Suelen ser muy rápidos y estrategas a nivel mental, aunque su actitud en aspecto físico es tranquila, relajada y amistosa.
La verdad, que les acompaña en su actitud les hace tener gran credibilidad y admiración popular (también envidias).
Actúan en el presente pensando en el futuro, saben que lo que hoy hagan será el sustento del futuro.
Escuchan con gran atención, son buenos escuchantes y aunque no queramos, aprenden de todo lo que escuchan.
Su visión de futuro, asociada a su análisis profundo les hace tomar decisiones de garantía.
Saben focalizar la atención a las cosas que les convienen y hacer oídos sordos a las cosas que no les incumben.
En resumen, son líderes en su entorno, causan ejemplo y marcan la diferencia.
Pocas son las personas que viven así, pero afortunadamente la vida nos da la oportunidad de cambiar y mejorar en nuestra actitud para convertirnos en afortunados y vivir en Presente/Futuro.

CONCLUSIONES
Diversos autores psicoanalistas americanos, determinan que conocer estas tres virtudes permite mejorar de modo profundo las relaciones entre las personas y evitar conflictos que desgastan energía y acaban en fracasos.

* Supongamos que, en un equipo de trabajo, tenemos varias personas que viven en Presente/Pasado y una de ellas que vive en Presente/Futuro, la relación entre ellos puede ser respetuosa por parte de la persona que vive Presente/Futuro, pero angustiosa para las personas que viven en Presente/Pasado; éstos no pueden entender la forma de entender y pensar de la persona que vive en Presente/Futuro. Si la persona que lidera el equipo es quien vive en Presente/Futuro, con el tiempo las cosas se irán reconduciendo y el equipo podrá medianamente funcionar; pero si, por el contrario, la persona que vive en Presente/Futuro no está al frente del equipo, se puede convertir en un enemigo a bordo que altere el buen funcionamiento del equipo o que rápidamente emigre o abandone.

* Supongamos un equipo de trabajo con varias personas que viven en Presente/Pasado y un par de ellas que viven en Presente/Presente.
Las personas que viven en Presente/Presente trabajan de modo desenfrenado, ayudan todo lo que pueden a sus compañeros, se entregan cada día más pero el rendimiento del equipo deja de ser óptimo, se sobresaltan con bastante frecuencia, pero nadie encuentra solución a lo que ocurre. Las personas que viven en Presente/Pasado hacen un buen esfuerzo dedicándose a analizar la conducta de los demás para después echársela por cara y criticársela. Es un equipo mediocre donde existe un exceso de desgaste de energía para obtener resultados. La falta de líder les deja con un escaso futuro.


* Supongamos un equipo configurado por personas que viven en Presente/Presente y están lideradas por una persona que vive en Presente/Futuro.
Este es un equipo perfectamente equilibrado. La armonía y fluidez del trabajo, motiva el día a día del equipo. El líder saca lo mejor de cada uno, aplaude las buenas actitudes, premia ante los demás la entrega y dedicación de cada uno. Cuida a las personas para que tengan una buena calidad de vida, desarrolla para cada uno un plan de carrera y de futuro que les identifique y fidelice al equipo. En conjunto, es el equipo más perfecto.

Hemos hecho estos ejemplos de equipos de trabajo para que sean fáciles de entender, pero también lo podemos trasladar a otros ámbitos de la vida, como, por ejemplo, los grupos de amigos, que con el tiempo no nos damos cuenta pero van cambiando y nuestras relaciones de amistad, cambian. Y, cómo no, a nivel familiar. Cómo a veces, las relaciones entre hermanos son tan diferentes.
Y como caso más acentuado, las relaciones de parejas, con esto podemos comprender un poco el por qué de tantas separaciones. Una persona que vive en Presente/Pasado no puede convivir con una persona que vive Presente/Futuro…

Estimados lectores, con esto les hemos intentado dar una visión desde el punto de vista de la psicología actual para que sepan en el futuro cómo pueden compaginarse estas tres interpretaciones de modos de vivir.

domingo, 24 de enero de 2010

Artículo revista "Parròquia de tots" Nº 44

"AÑO NUEVO VIDA NUEVA"
Corazon inquieto
Recuerdo haber visto colgados sobre la pared del fondo frete las barras de los bares, un aviso de un inquietante humor estudiado: “hoy no se fía, mañana si”. Como quiera que el texto del cartel, desgastado por el humeante ambiente del bar, hiciera caer en la cuenta de que ese mañana nunca llegaría pues su alicaído desgaste así lo anunciaba; inalterablemente, jamás se fiaba a los clientes. El anuncio prometía un día en que la casa daba crédito a sus clientes, pero ese día siempre era mañana. Y a ese mañana, seguía otro, y otro, porque la promesa anunciaba una esperanza viciada en su génesis. En cualquier caso, para darle validez al aviso, había que quitarlo para hacer valer su anuncio del día anterior o bien cambiar de orden las palabras mañana por hoy. Mientras el cartel estuviera presente con su texto inalterable, era evidente que la voluntad del propietario era no fiar a nadie.
Con nuestros buenos deseos de cambio nos ocurre lo mismo. Después de un descalabro emotivo, de un arrepentimiento, de la toma de conciencia de una mala conducta… nos llega a los labios la afirmación: “he de cambiar, necesito cambiar”. Pero en incontables ocasiones se queda en un propósito que ha durado lo que la reflexión nos ha motivado a hacerlo. Con la llegada de un nuevo año parece como si se despertara en nuestro interior los deseos de un cambio de ser hombres nuevos. Cambiar, para no volver a pasar por los malos momentos que hemos vivido en el año que acaba. Para corregir los errores que han impedido los logros deseados. Cambiar, esa es la clave. Recuerdo haber leído en las Confesiones de San Agustín, que en su inquietud de cambio, de ser un hombre capaz de dejar su vida de desenfreno y perversión. Cuando meditaba sus acciones y las causas que producía su comportamiento, entre otras, el sufrimiento de su madre santa Mónica, decía: “mañana comenzare a ser distinto, será todo diferente, de mañana no pasa que deje esta vida desenfrenada”, Y ese mañana, como el cartelito del bar, siempre era un nuevo mañana que no llegaba, porque paradójicamente los buenos propósitos se perseguían a ellos mismos como una espiral cuyos extremos se cierran sobre si.
En estas fechas nos deseamos el año bueno que todos soñamos. En el fondo sabemos de nuestras necesidades de cambiar comportamientos, proyectamos hacerlo hoy: “A partir de hoy…” Mañana: “De mañana no pasa”… Vanos anuncios que se quedan colgando en la pared del fondo de nuestras convicciones como el famoso cartelito del bar.
Hay una frase que tomo vida, y fue acuñada de generación en generación para anunciar ese deseo de cambio: Año Nuevo vida nueva, y es, como si pronunciándola, ya estuviera decidido y conseguido ese tan deseado cambio.
No es nada fácil cambiar sin unas fuertes convicciones que animen nuestra fuerza de voluntad. La física nos dice que cualquier movimiento necesita de una fuerza de energía que lo produzca o que sea la causa. Nuestros buenos propósitos no bastan para dar un nuevo sentido a nuestras vidas, hace falta algo más, algo que motive a la fuerza que sea la causa del cambio. Motivos tenemos todos, porque siempre hay cosas que no nos agradan y quisiéramos apartar en nuestra forma de ser, pero la fuerza y constancia es ya algo más difícil de lograr. A veces imposible por nosotros sólos. Todo lo que no surja de una gran convicción que nos dé el impulso necesario para cambiar, es pura palabrería. Ridículos brindis al sol del autoengaño. Como el cliente, de mente ligera y fofa que mirando el aviso: “hoy no se fía mañana si” cree estúpidamente que al día siguiente le van a dar crédito en su consumición en el bar.
San Agustín lo consiguió. Su cambio fue profundo y decisivo en su vida; aquel corazón inquieto dejaría escrito en sus reflexiones, refiriéndose a Dios, una lamentación: “Tarde te hallé…” Por haber dejado su deseo de cambio, durante muchos años, siempre para mañana.
¡No esperes a mañana. Hoy es presente, el momento; mañana puede ser tarde!.